Tuvo gracia la conversación del otro día.
El tema comenzó por un comentario que lanzó alguien.
Cuando éste se fue evidentemente nos quedamos hablando de lo que había dicho, y para nuestra sorpresa; dos interpretaciones distintas.
Cada una se expresó conforme a lo que había entendido y parecía que no estábamos hablando de lo mismo.
Cada conclusión estaba condicionada a nuestra situción y sobre todo influida por nuestro egocentrismo, que siempre es el protagonista de todo.
La conversación se alargó, y llegamos a la conclusión de que cada uno entiende según su circunstancia o conveniencia y sobre todo, que aunque digamos que no, pecamos de egocéntricos
Así que para todos aquellos que cuando entran en un lugar, piensan que todos le miran, se equivocan en realidad todos piensan que tu les miras a ellos.
Cada una se expresó conforme a lo que había entendido y parecía que no estábamos hablando de lo mismo.
Cada conclusión estaba condicionada a nuestra situción y sobre todo influida por nuestro egocentrismo, que siempre es el protagonista de todo.
La conversación se alargó, y llegamos a la conclusión de que cada uno entiende según su circunstancia o conveniencia y sobre todo, que aunque digamos que no, pecamos de egocéntricos
Así que para todos aquellos que cuando entran en un lugar, piensan que todos le miran, se equivocan en realidad todos piensan que tu les miras a ellos.
NO TE PREOCUPES POR LO QUE LOS DEMÁS PIENSEN DE TÍ, ESTÁN MUY PREOCUPADOS POR LO QUE TU PIENSES DE ELLOS





